El itinerario propuesto transcurre por el valle de Hoyorredondo, acompañando desde aquí al Arroyo del Horcajo hasta su llegada al Tajo y a continuación, remontando éste, llegaremos hasta la carretera, la cual seguiremos hasta llegar al punto de partida. La hoya de Hoyorredondo es un tranquilo paraje con pinos silvestres dispersos y pastizales donde, a primeras y últimas horas del día, es posible observar ciervos, gamos y corzos. En los roquedos que lo circundan también se observan ocasionalmente pequeños rebaños de cabra montesa. Además son frecuentes las aves forestales, tanto las rapaces como azores, gavilanes y alcotanes, como los picos picapinos, herrerillos, carboneros, etc. El arroyo del Horcajo ha escavado en la roca caliza un espectacular desfiladero calizo, que crea unas condiciones de elevada humedad que atemperan las bajas temperaturas invernales y las altas estivales, por lo que en la margen del arroyo prospera una vegetación denominada mesófila compuesta por tilos, arces, mostajos, acebos, tejos, etc. Esta vegetación está adaptada a temperaturas suaves y elevada humedad ambiental y, aunque es frecuente en la cornisa cantábrica, es muy escasa en la zona centro peninsular. En las abruptas paredes podremos contemplar cómo los buitres pasan a pocas decenas de metros sobre nuestras cabezas. Además es posible observar otras aves rupícolas como el halcón peregrino, cernícalo vulgar, águila real y roquero solitario. |